En la provincia de Guadalajara se esconde un tesoro medieval cuya arquitectura sorprende incluso a los aficionados al románico. Un enclave silencioso, rodeado de naturaleza, que conserva uno de los conjuntos más singulares del arte castellano
En la provincia de Guadalajara se esconde un tesoro medieval cuya arquitectura sorprende incluso a los aficionados al románico. Un enclave silencioso, rodeado de naturaleza, que conserva uno de los conjuntos más singulares del arte castellano